Ninguna empresa puede medir todo. La materialidad es el criterio que define qué temas ambientales y sociales merecen datos, metas y espacio en el informe, y cuáles no. Aquí explicamos sus tres variantes (financiera, de impacto y doble) y cómo se evalúa en la práctica.
La materialidad en sostenibilidad es el criterio que separa los temas que una empresa debe medir, gestionar y reportar de los que no. Parece un tecnicismo y es, en realidad, la decisión que ordena todo lo demás: define qué datos se levantan, qué metas se fijan, qué llega a la junta directiva y qué se queda fuera del informe. Una empresa que no ha resuelto su materialidad termina midiendo lo que la moda dicte, que suele ser mucho, caro y poco útil.
El concepto no nació en sostenibilidad: viene de la contabilidad y la auditoría, donde se conoce como importancia relativa. La idea clásica: una información es material si su omisión o su expresión inadecuada puede influir en las decisiones de quienes usan los estados financieros. Los auditores la aplican hace décadas para decidir qué errores importan y cuáles son ruido.
La sostenibilidad tomó prestada esa vara y le hizo una pregunta nueva: ¿material para quién? De las respuestas posibles salieron las tres variantes que dominan la conversación actual. Material para el inversionista que valora la empresa: materialidad financiera. Material para las personas y el ambiente que reciben los efectos de la operación: materialidad de impacto. Material por cualquiera de las dos vías: doble materialidad. La NIIF S1, por ejemplo, adopta explícitamente la misma definición de materialidad de las normas contables NIIF, aplicada a la información de sostenibilidad.
Es el enfoque del ISSB, el organismo de la IFRS Foundation que publicó las normas IFRS S1 e IFRS S2 el 26 de junio de 2023 (NIIF S1 y S2 en su traducción oficial). Bajo estas normas, la información de sostenibilidad es material si omitirla, expresarla mal u ocultarla podría influir en las decisiones de los usuarios primarios de los informes financieros: inversionistas, prestamistas y otros acreedores. En términos prácticos: lo que mueve flujos de caja futuros, acceso a financiamiento o costo de capital.
Un ejemplo local lo aterriza. Para un banco costarricense, la exposición de su cartera de crédito a sequías o inundaciones es un tema financieramente material: afecta la capacidad de pago de sus deudores. Ese es el tipo de análisis que exige la NIIF S2, y la razón por la que las entidades supervisadas por el CONASSIF y los grandes contribuyentes presentarán su primer informe en 2028, con datos del cierre fiscal 2027. El detalle normativo está en nuestra guía de empresas obligadas a NIIF S1 y S2 en Costa Rica y el desglose técnico en los pilares de las NIIF S1 y S2.
La segunda vía invierte la dirección de la mirada. El estándar GRI 3: Temas Materiales 2021, vigente desde el 1 de enero de 2023 y publicado por la Global Reporting Initiative, define los temas materiales como aquellos que representan los impactos más significativos de la organización sobre la economía, el ambiente y las personas, incluidos los impactos en derechos humanos. Aquí no importa, en primer término, si el tema afecta la rentabilidad: importa la severidad y el alcance del efecto hacia afuera.
Los estándares europeos ESRS llaman a esta perspectiva materialidad de impacto y la describen como la mirada de adentro hacia afuera. Es también la materialidad natural de quien gestiona programas sociales, fondos y portafolios de inversión con propósito: su razón de ser es el cambio que producen en otros. Ese es el terreno de nuestro enfoque de Materialidad de Impacto.
La doble materialidad combina ambas perspectivas en una sola evaluación. Es el corazón de la directiva europea CSRD: bajo los estándares ESRS, elaborados por EFRAG, un tema es material si lo es desde la perspectiva de impacto, desde la financiera, o desde ambas. Basta una de las dos puertas para entrar a la lista.
La consecuencia práctica es potente: temas que un análisis puramente financiero dejaría fuera (por ejemplo, condiciones laborales en la cadena de proveedores sin efecto inmediato en caja) entran si su impacto hacia afuera es severo. Y temas sin gran impacto externo entran si amenazan el valor del negocio. El método completo lo explicamos en doble materialidad: qué es y cómo se hace.
Regla mental rápida: la materialidad financiera mira lo que el mundo le hace al negocio; la materialidad de impacto, lo que el negocio le hace al mundo. La doble materialidad obliga a mirar en ambas direcciones antes de decidir qué medir.
Los marcos difieren en el detalle, pero el proceso operativo es reconocible en todos. GRI 3 lo estructura en pasos que van del contexto a la priorización; en la práctica de Innoval, una evaluación seria recorre cinco estaciones:
El resultado es una lista corta de temas materiales que gobierna los indicadores, las metas y el contenido del reporte. Bien hecha, se convierte en el filtro que protege a la organización de medir por moda.
Este concepto es tan estructurante que organizamos nuestros servicios alrededor de él, en cuatro enfoques:
La lógica es deliberada: primero se resuelve qué es material y para quién; después se elige el sistema de medición que corresponde. Innoval es miembro del IFRS Sustainability Consultant Content Programme y dos socias firman cada entregable; el punto de partida con cada organización es el diagnóstico de madurez, que ubica dónde está usted y qué enfoque le toca primero.
¿Qué significa que un tema sea material?
Que supera el umbral de relevancia definido por la organización: su omisión o su gestión deficiente afectaría las decisiones de los usuarios de la información (inversionistas, en la materialidad financiera) o representa uno de los impactos más significativos de la empresa sobre las personas y el ambiente (materialidad de impacto). Lo material se mide, se gestiona y se reporta; lo demás no entra al informe.
¿Cuál es la diferencia entre materialidad financiera y materialidad de impacto?
La materialidad financiera (enfoque ISSB/NIIF S1 y S2) identifica los temas de sostenibilidad que afectan el valor de la empresa: flujos de caja, acceso a financiamiento, costo de capital. La materialidad de impacto (enfoque GRI/ESRS) identifica los impactos más significativos que la empresa genera hacia afuera, sobre la economía, el ambiente y las personas, incluidos los derechos humanos.
¿Qué es la doble materialidad y quién la exige?
Es la evaluación que combina ambas perspectivas: un tema es material si afecta el valor de la empresa, si genera impactos significativos hacia afuera, o ambas. La exige la directiva europea CSRD a través de los estándares ESRS elaborados por EFRAG. Fuera de Europa es voluntaria, pero cada vez más empresas la usan porque produce una sola lista de temas defendible ante cualquier audiencia.
¿Quién debe aprobar los temas materiales?
La alta dirección y, en organizaciones con gobierno corporativo formal, la junta directiva. Los estándares de divulgación esperan que la empresa explique cómo su gobernanza supervisa los temas de sostenibilidad; una lista de temas materiales sin validación de junta es difícil de defender ante un verificador externo.
Antes de medir hay que decidir qué medir. El diagnóstico de madurez de Innoval ubica a su organización en el mapa y define por cuál enfoque empezar.